viernes, 13 de julio de 2012

Te amo, princesa.









Cartas de una princesa:

Duermes a pierna suelta. Roncas. Tienes cara de paz, de tranquilidad, de calma. De felicidad; de que nada malo te va a pasar.
He estado toda la noche abrazada a ti. Cuando dejaba de hacerlo tú me buscabas. Oliéndome. Sintiéndome. Respirando los restos de pasión desenfrenada impregnada en las sábanas. Un amor aún fresco, como un banco recién pintado.
He tenido pesadillas feas. Estoy cansada, agotada, melancólica y derrumbada.

Es entonces el momento de imaginar tu mirada pura, tus manos de seda agarrando mi cara, tus labios cerca de los míos y tus palabras de aliento. "Tranquila, sólo son malos sueños. Ya pasó. Estoy aquí, siempre estaré. Te amo princesa, mi princesa..."
Es entonces el momento de que todo lo malo se pase, se vaya, se pare. Salgan mis miedos y mis dudas temblorosas, escurridizas como un pez en las manitas de una niña. La que nunca dejo de ser.
Es el momento de irme a trabajar. Te dejo, inundado de mí. Duerme mi amor. 
 Luego nos vemos.
 

1 comentario:

  1. Gracias por dejarme entrar con tan pasmosa facilidad en tus sentimientos, bellos como el amor que sientes y consigues transmitir. Bellos como tú.
    Espero tu carta con puntualidad británica. Bien escrito preciosa, muy bien.

    ResponderEliminar